CIPF: consecuencias alcohol en el cerebro

Ciencia al cole que nos cuentan Irene Herrero, Adrián Piquero, Carla García, Adora Pérez y Ana Climent.

CONSECUENCIAS DEL ALCOHOL EN EL CEREBRO

El anterior miércoles 17 de diciembre, los alumnos de 1º de Bachiller que cursamos con Susana Romero la asignatura de Biología y Geología, visitamos el Centro de Investigación Príncipe Felipe (CIPF) que se corresponde al tema que estamos estudiando: La célula.

Después de dividirnos por grupos y recorrer varias salas, nos guiaron hacia un laboratorio, donde nos esperaba una doctora encargada del tema que vamos a tratar: El alcohol en el cerebro y en el embarazo.

En primer lugar, nos explicó las consecuencias del alcohol en nuestro organismo, y la peligrosidad de unas prácticas frecuentadas por los jóvenes de entre 15 y 21 años que se denomina “Botellón”.

Las moléculas que forman el alcohol son muy pequeñas, por tanto, pueden atravesar cualquier “barrera” protectora que ofrezca el organismo, llegando inclusoa una zona muy importante de nuestro cuerpo: El cerebro.

Las neuronas, que son las células del sistema nervioso especializadas en la recepción de estímulos y conducción del impulso nervioso, son las primeras afectadas por esta sustancia. Esto provoca que con el paso del tiempo se produzcan pérdidas de memoria, equilibrio, dificultad para hablar y respirar, y en general, la alteración de las funciones cerebrales. Dichas consecuencias fueron corroboradas con experimentos sobre ratones, cuyo material genético es similar al nuestro.

También nos comentó los peligros del botellón, pues queda demostrado que ingerir alcohol poco tiempo en grandes cantidades, es mucho más peligroso que ingerir alcohol durante más tiempo pero en pequeñas cantidades, ya que las consecuencias cerebrales se duplican.

El proyecto que investigaba dicha doctora, era el Síndrome Alcohólico Fetal (SAF). Esta enfermedad provoca problemas físicos, mentales y de crecimiento en un bebé cuando una mujer embarazada ingiere alcohol durante el embarazo. Cualquier bebida alcohólica ingerida, puede provocar deformaciones en el feto, pues atraviesa fácilmente la placenta, pero su peligrosidad aumenta cuando se ingiere en los tres primeros meses de gestación, ya que es cuando se inicia la formación del embrión.

Nos enseñaron varias fotos sobre niños que sufrían dicha alteración, y observamos como todos eran distintos, pero a la vez parecía como si siguieran un mismo patrón: Crecimiento deficiente, ojos pequeños, cabeza menuda y retraso mental.

La investigación que llevaban a cabo era, nuevamente, con ratones, que les habían suministrado periódicamente dosis de alcohol para observar sus efectos, y efectivamente, las crías de ratones “alcohólicos” presentaban las mismas características que cualquier otro humano que padeciera el síndrome.

Nos impactó mucho una imagen de una radiografía cerebral de un niño sano, y de otro que padecía el síndrome. En el cerebro del joven afectado, la corteza craneal estaba muy incompleta, y por tanto, existía una gran cantidad de falta de neuronas. Esto explica por qué los afectados padecen retaso mental.

En conclusión, nos encantó esta parte de la visita porque no sólo nos dimos cuenta de la importancia de la investigación y del progreso, sino también de la cantidad de problemas que podemos desarrollar por inconsciencias, y que no sólo nos afectan a nosotros, sino también a aquellas inocentes personas que cargarán toda la vida con dichas consecuencias.

cipf3

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