¡Feliz San Valentín!

CONQUISTAR POR EL ESTÓMAGO…

Con San Valentín a la vuelta de la esquina, hemos decidido dedicar nuestro post a tan romántica celebración.

La comida se ha convertido en una agradable excusa para hacer felices a las personas que más queremos. Un pastel de cumpleaños para los más pequeños ( y no tan pequeños), unos dulces para regalar, o una velada romántica…los buenos manjares son una señal inequívoca de que celebramos algo importante. Pero ¿cuándo la comida dejo de ser algo estrictamente necesario para sobrevivir y se convirtió en un placer como pocos?
¿En qué consiste exactamente, el dicho que afirma que se puede conquistar por el estómago? ¿cuáles son las bases evolutivas que justifican esta expresión?

Sin duda todos sabemos, por propia experiencia, que el sabor de los alimentos afecta directamente a la cantidad que ingerimos, y muchas veces mas allá de saciar nuestro apetito…¿quien puede renunciar a un segundo bombón o a una ración extra de tarta? Según un estudio de la universidad de Birmingham, aquellos alimentos que más nos gustan tienen un factor en común, su sabor irresistible; un sabor que se ve potenciado con tres ingredientes básicos, la sal, el azúcar y la grasa.
Es cierto y justo reconocer que a nadie se le ocurriría preparar una cena romántica a base de apio y pechuguita asada o un estupendo postre de San Valentín sin nada de azúcar. Exceptuando a aquellos que por motivos de salud deben cuidar la ingesta de estos alimentos, todos caemos en la terrible tentación del sabor.

Pero, ¿existe una base científica que justifique esta terrible atracción? La respuesta evidente es sí.
Nuestro organismo está fisiológicamente preparado para buscar aquellos nutrientes que necesita para sobrevivir, inclinándonos, incluso, hacia aquellos de los que carecemos en un momento puntual. Es lo que conocemos como función homeostática. Nuestro cuerpo trabaja para mantener constantes los niveles de aquellas sustancias que necesitamos. Ni por encima ni por debajo del nivel adecuado.
Los sabores también tienen para nuestro organismo una importancia vital, a lo largo de años de evolución hemos aprendido que los sabores amargos o agrios pueden estar relacionados con alimentos en mal estado, por lo que tendemos a evitarlos a diferencia de aquellos con alto contenido en grasa o azúcar que envían a nuestros sentidos un mensaje inequívoco de que pueden aportarnos mucha energía para realizar nuestras (muchas) funciones vitales.
Pero está claro que hay algo más.
La comida tiene para nosotros un componente social y emocional que va más allá de la pura supervivencia. Es complicado el estudio de este tipo de interacciones, pero parece cierto, y varios estudios lo avalan que el estrés, la tristeza o la alegría cambian nuestra forma de relacionarnos con los alimentos.
La Universidad Estatal de Ohio, en Estados Unidos, realizó un estudio en el que demostraron que los hombre piensan en comida unas 18 veces al día, y las mujeres unas 15…Son muchas las razones que nos hacen disfrutar de la comida y en especial somos capaces de disfrutarla si es en compañía. Sea como fuere, una comida bien preparada o un sabroso postre son una muestra de amor hacia las personas que queremos, y es fácil sentirse halagado cuando alguien nos prepara un delicioso manjar.
Así que sciencepleaseblogueros, os invitamos a disfrutar de la comida, a preparar una deliciosa receta para aquellos a los que queréis y sobre todo a valorar el esfuerzo de todo aquel que os cuida con buenos y apetecibles alimentos. 😉
Feliz San Valentin a todos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s