Shanghai al natural

Fui, vi y conté de Lidia Prieto García 2B Bach

Todos conocen el motor de China, Shanghai.
Su increíble desarrollo económico, al contener una de las bolsas más importantes a nivel global, y su imparable tecnología, contando con un tren, el Maglev, que recorre los 30km que separan las dos puntas de la cuidad en siete minutos y 21 segundos, le hacen ser una de las ciudades más pobladas del mundo y más conocidas.
Muchos, además de por su gran avance respecto a otras ciudades, la conocen como la ciudad contaminada, al ser epicentro de tantas fábricas. En diciembre del año pasado, su alerta de contaminación ha llegado a niveles extremos superándose el límite de partículas PM de 2.5 y menores, capaces de quedar retenidas en los pulmones. Han sobrepasado los 600 microgramos por metro cuadrado cuando la OMS recomienda una concentración de 25, obligando a mantener a los niños dentro de los edificios, detener las obras de construcción y retirar vehículos de las calles.
Afortunadamente he tenido la oportunidad de ver la otra cara de China, la tradicional, antigua y pobre. Donde se sigue yendo en bicicleta por la carretera cargando con cajas que duplican el peso de una persona, donde se venden 10 dumpings (pequeños buñuelos de carne y verdura) en carritos ambulantes a 10 yens, sin cargar sobre costes que llevan a la subida de precios… Las calles donde aún se enseña el pescado vivo el contenedores de plástico para comprarlo, o los animales muertos con piel y ojos, las personas sorprendidas al ver a otras con distintos rasgos faciales, y los barqueros que aún cobran 15 yens o 2 euros por un viaje en barca de una hora…
Son ajenos completamente a la contaminación, observando  y sufriendo solo sus consecuencias sin tener la culpa de sus causas.
Los elementos naturales y turísticos están cada vez más llenos de tecnología que hace perder el valor natural de esta ciudad y sus numerosos espacios verdes como el Jade Buddah Temple, en medio de la cuidad entre edificios en construcción, el Jardín de Yuyuan, Zhouzhuang o la pequeña Venecia China, Qibao, the Tiguer Hill…
¿Debería el gobierno chino parar la expansión económica para la conservación de estos espacios naturales en buenas condiciones?
5 y yj

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